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$ publicado 2026-09-22| ~1 min de lectura| 248 palabras

Fantatrias, taller literario

Hoy ha sido un día interesante. En el taller literario que dirijo, un taller de escritura de género (Fantástico, Terror, Ciencia ficción), hemos trabajado algunas ideas de ambientación de la ciencia ficción, concretamente:

  • Samuel R. Delany, y el uso de las palabras como formas de ambientación. “La puerta se dilató” es una forma narrativa que nos permite preceder, o incluso eliminar, toda una descripción de ambientación simplemente con una frase.
  • Ray Bradbury y su lista de sustantivos, o cómo preparar una lista de sustantivos (“EL PASO A NIVEL, EL DESCAMPADO”) que resuenen en la mente del escritor como alternativa a generar muchísima información para favorecer la ambientación
  • Georges Perec y el agotamiento del lugar, o cómo a través de la revisión hasta el agotamiento de un lugar se puede alcanzar lo infraordinario, que es lo que no se puede distinguir hasta no haber apuntado lo que está en primer y en segundo plano.

Además, he conseguido meter dos nuevos cuartos en la planta de mi partida de rol.

Mapa cenital de una planta del almacén portuario, con más cuartos amueblados que antes: dormitorios, baños y cocinas en las esquinas, una biblioteca con estanterías y arcones, un cuarto oscuro con un sofá rojo y trastos apilados, y un arsenal con armas colgadas de la pared; en el centro, una gran nave despejada con un emblema circular en el suelo y una mesa de reuniones.

Poco más que contar, estos días de trabajo intenso no dan para mucho. ¡Ah, me equivoco! He conseguido regresar a la novela, he escrito unas cuatrocientas palabras muy temprano que no son demasiadas pero me colocan de nuevo en el punto que necesito para escribir uno de los capítulos complejos de la obra, que va a ser, como si dijéramos, el salto al vacío, o el camino sin vuelta atrás del protagonista.

Así que después de todo, ni tan mal.